miércoles, 5 de marzo de 2014

El hombre virtuoso, una leyenda antigua de la edad media

Esta leyenda nos enseña que aunque todo parezca perdido si somos creativos y mantenemos nuestra imaginación activa, podremos salir airosos de cualquier problema.


Se cuenta que hace mucho tiempo en la edad media, un hombre que era considerado por todos como una persona justa fue acusado de haber sido el autor del asesinato de una mujer.

La verdad era que el verdadero criminal era una persona muy influyente en el reino así que en la búsqueda de algún chivo expiatorio dieron con este hombre inocente para que pague por el delito que no cometió.

Así es que este hombre justo fue llevado a juicio, a estas alturas todos sabían de alguna manera que tendría escaza si no es que ninguna posibilidad de salir sin culpa pues todo el proceso judicial era una gran farsa y el castigo era la horca, sin embargo para mantener un aire de juicio justo se cuidaron de no hacerlo tan obvio frente al pueblo.

Así es que en el veredicto final se le dijo al acusado “Su fama de hombre justo es conocida así como el de un devoto del señor, por esta razón vamos a dejar su destino en manos de él; escribiremos en dos papeles separados la palabra culpable e inocente. Usted cogerá uno y será la mano de dios la que decida su destino”.  El juez había preparado todo de tal manera que los dos papeles tenían la misma sentencia “culpable”, a estas alturas el enjuiciado sabía que el sistema era una trampa y que no podría salir de esta.

El juez dio pie para que el hombre tomara uno de los dos papeles doblados que estaban en la mesa, mientras los que acudieron al juicio esperaban ver como salía el resultado. El hombre se acercó a la mesa cerro los ojos y respiro profundamente quedando en silencio por un rato, pero después de un momento cuando la sala ya se exasperaba por alargar tanto la decisión el hombre abrió los ojos y con una extraña sonrisa tomo uno de los papeles y llevándoselo a la boca se lo trago con rapidez.

El público presente mostro su asombro a este hecho, algunos indignados, otros extrañados pero en conjunto reprocharon a viva voz, “¿que hizo este hombre?  ¿y ahora como sabremos el veredicto?”. 

El hombre respondió “es muy sencillo…, si leemos el papel que queda sabremos lo que decía el que me tragué”. La sorpresa fue tal para todos los que conspiraban para la horca de este hombre inocente, rezongando y disimulando mal su rabia decidieron liberar al acusado y desde ahí nunca fue molestado hasta el día de su muerte.

Alguien dijo alguna vez “solo la imaginación supera el conocimiento”, sigan con nosotros en nuestras demás historias.


Las imágenes que se muestran fueron encontradas en la red, tienen sus propios autores y/o dueños, solo se han colocado como información y guía del tema que estamos tratando.
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