lunes, 1 de septiembre de 2014

La leyenda de la Viuda Negra

Esta leyenda viene del sur específicamente Chile y Argentina, en la cual hablan de un espectro al cual llaman la viuda o la viuda negra, la descripción del relato de quienes se han cruzado con este ser suele variar en algunos detalles sin embargo tienen similitud en su apariencia básica.


 Los relatos la describen como una presencia femenina, alta y delgada siempre vestida de negro o con un velo negro que casi la cubre en su totalidad, quienes vieron su rostro la describen en un estado de descomposición muy avanzado con una mirada perdida que parece estar recluida en sus pensamientos ensimismada o dirigiendo su atención a algo a la lejanía, presentándose muy entrada la noche parada a un lado del camino o a la mitad de la cuadra en caso sea un pueblo o localidad.

Se le aparece siempre a los hombres de los cuales aparentemente se quiere vengar pero nunca a las mujeres ya que se dice que las detesta, a pesar que su presencia suele llevar a la muerte a aquel que este espectro haya elegido, haciéndole caer en profundos barrancos u cosas parecidas, también ha habido el caso donde encontró a su víctima por un tramo del camino obligándolo con una fuerza sobrehumana a tener relaciones con ella desgarrando sus vestiduras, arañando todo el cuerpo y haciéndole entrar en un estado de desorientación como si estuviera ebrio y una vez satisfecha lo dejaba irse desapareciendo en la oscuridad de la noche.

Al parecer y según los relatos más antiguos sobre este espectro es que sería un alma en pena de la que antes fue una mujer o una bruja, quien estuvo casada así como muy enamorada pero al morir su pareja enloqueció en la tristeza, su corazón se llenó de pena y rabia por haber creído en el amor eterno es por esto que decide vengarse de los hombres. Haciendo un pacto con las fuerzas oscuras su venganza llego a niveles insospechados pues continuo incluso más allá de su muerte, es por eso que antiguas historias la ubican en con jinetes que tuvieron que cabalgar durante la noche encontrándose para mal con este espectro. El caballo caía ante una especie de embrujo encabritándose y negándose a obedecer a su jinete, entonces ella subía junto a él y conduciendo el caballo hacia que este se accidentara o cayera en un precipicio en la oscuridad.



Un relato del sur de Argentina nos lo narra Carlos Vega Delgado:
Esa noche el viento soplaba huracanado en “Porvenir”. Pedro Mansilla caminaba tambaleante enfrentando tal clima adverso y por las copas de más que había bebido en el bar del pueblo.

En su estado etílico caminaba hacia su hogar pensando que explicaciones daría a su mujer que la mitad de su paga de la esquila había quedado sobre la mesa del bar por solo aceptar una partida de cartas, que de a poco se fue haciendo cada vez más extensa tratando de recuperar lo perdido y a la par de más copas. Mientras caminaba escuchaba ruidos que se confundían con los ruidos habituales de ramas y hojas que se mecían producto del clima tormentoso que se estaba viviendo. La nieve y las ramas formaban sombras fantasmales, pero en un momento sintió un lamento y grito de desesperación de un niño. Tal fue el miedo que sintió que se estremeció hasta los tuétanos, tal fue el miedo que decidió bajar a la calzada, para tener más oportunidad de escapar por si algo se le presentase. Al llegar a la esquina levanto la cabeza y vio una mujer gigantesca cubierta por una túnica negra, de pronto este espectro se abalanzo sobre él y al abrazarlo grito: – Ayy! Lo mataron. Hace muchos años. Y me dejo Sola.

Al verse atrapado por tal figura fantasmal intento separase de ella con todas sus fuerzas y ella abrazándolo grito de nuevo:  – Solo besos lo salvaran y yo podré descansar en paz-, decía intentando besarlo con su boca putrefacta.

La viuda negra tenía su nariz con las cuencas vacías y de pronto Pedro vomito por el asco interminable que sentía, al fin cuando pudo desprenderse salió gritando y corriendo hacia su casa. A la vez rompió la quietud que hasta ese momento se vivía en el pueblo.

Al día siguiente todo el pueblo no hablaba de otra cosa sino de la que le había sucedió a Pedro, de ahora en más hasta los más incrédulos pensaban dos veces quedarse en la calle hasta la noche por medio de enfrentarse con la muerta que rondaba de noche.


Las imágenes que se muestran fueron encontrados en la red, tienen sus propios autores y/o dueños, solo se han colocado como información y guía del tema que estamos tratando.
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