miércoles, 4 de mayo de 2016

El mito de Edipo y la esfinge

El mito cuenta que en la Antigua Grecia, concretamente en la ciudad de Tebas de la región de Beocia, El rey Layo acompañado de su esposa Yocasta acudía habitualmente a consultar al Oráculo de Delfos y poder así decidir mejor su reinado en base a lo que éste le predecía, a sus vaticinios sobre los que no cabía duda alguna.


 Pero un día en el que el Rey se encontraba ante el sabio Oráculo, éste le predijo “Tu hijo matará a su padre y se acostará con su madre”. El rey Layo, se sumió en angustia por semejante vaticinio, regresó a junto a su esposa y le oculto su destino, de esta manera planeó cómo actuaría cuando naciera su primer vástago. Así, cuando Yocasta trajo al mundo su primogénito, el cobarde Rey mandó que ataran los pies al bebé y que lo abandonaran a su suerte a los pies del monte Citerón, esperando así que muriera, cambiando así su oscuro futuro.

Pero el destino tenía otros planes... Melibeo, un pastor de la zona que se dirigía hacia la ciudad de Corinto, encontró al desamparado recién nacido y, apiadándose de su situación, lo llevó consigo y finalmente lo dejó al cuidado de otro rey, el rey Pólibo, que junto a su consorte Mérope, cuidaron del hijo de Layo como si fuera suyo y lo llamaron Edipo.

Así pasaron los años. Edipo, el bebé ya convertido en hombre, acudió al Oráculo de Delfos como era costumbre y recibió un vaticinio personal que lo dejó lleno de estupor y preocupación: mataría a su padre y se casaría con su madre. Tras recuperar un poco la calma, decidió abandonar su tierra, su casa y su familia para huir de tan horrible destino. Y se marchó... eligiendo como nuevo hogar la ciudad de Tebas.

Sin embargo en todos estos años en Tebas estaba ocurriendo algo, el padre de Edipo, Layo, mantenía una relación con Crisipo el hijo de Pélope (la primera relación homosexual conocida), ante los ojos de Hera diosa esposa de Zeus este era un acto abominable y es por eso que manda a la esfinge (existen variadas versiones de su origen como que es la hija de Equidna víbora con cuerpo de mujer, cola de serpiente y Ortro el perro de varias cabezas auqnue en otras versiones se dice que es hija de Tifón, el hijo menor de Gea y Tártaro), para castigar la ciudad.

La Esfinge era un monstruo femenino al que se le atribuía rostro de mujer; pecho, patas, y cola de león; y además tenía alas como un ave de rapiña. Así es que esta se establece en una de las montañas al oeste de Tebas y desde allí devoraba a todos los seres que estuviera a su alcance mientras atormentaba al país.

Edipo en su camino hacia Tebas tuvo la mala suerte de encontrarse con un carruaje en un lugar estrecho, el conductor le grito de mala manera que se retirara a lo que Edipo también discutió, el conductor avanzo y lo atropello. Tan pésimo era su humor en ese momento por las cosas que le estaban pasando y tanta rabia llevaba en su interior que Edipo y el conductor terminaron peleando hasta que Edipo le dio muerte. Dicho conductor no era otro que el rey Layo, su verdadero padre, aunque Edipo aún no lo sabía.

Tiempo después, (Edipo pensó que era mejor no llegar aún a la ciudad por si descubrían su crimen), cuando ya había vuelto a encomendar sus pasos hacia Tebas, encontró a las puertas de ésta a la temida Esfinge, la cual planteaba adivinanzas o enigmas a todo aquel que pasara. El no dar la respuesta correcta suponía ser devorado por el monstruo mitológico. La pregunta era:

 -"¿Qué ser que camina sobre la tierra lo hace primero a cuatro patas, después a dos y luego, cuando se vuelve débil utiliza tres patas?"- preguntó con desidia la Esfinge, segura de su fácil victoria.
- "El hombre, pues gatea de niño, camina sobre sus dos piernas de adulto y, cuando se hace viejo, utiliza bastón"- contestó imperturbable Edipo.
- "Existen dos hermanas. Una engendra a la otra. Ésta, a su vez, engendra a la primera"-esta vez la poderosa voz de la enviada de Hera adquirió un tono desafiante y provocador.
- "El día y la noche"- contestó Edipo mirándola fijamente a los ojos.

La Esfinge, llena de ira, se lanzó al vacío suicidándose. Al fin Tebas había sido liberada. Y la recompensa a tan grande y heroica hazaña era la de casarse con Yocasta, la viuda del rey Layo, muerto en un camino. Y así se cumplió la profecía del oráculo de Delfos.

El ya rey Edipo y Yocasta llegan a tener cuatro hijos, los cuales fueron llamados Antígona, Eteocles, Polinices e Ismene. Y no fueron malos años, pero un día una epidemia se cebó con la ciudad y Edipo acudió de nuevo al Oráculo para conocer el origen de tanta desgracia. La respuesta del mensajero de Apolo fue contundente: todo pasaría cuando fuera descubierto y desterrado el asesino del anterior rey.

Edipo, preocupado por su familia, consultó al prestigioso vidente Tiresias con la esperanza de acabar con la plaga que asolaba Tebas. Pero lo que descubrió lo dejó perplejo y horrorizado, descubrió que aquel a quien había dado muerte años atrás era Layo, que era su padre verdadero, que efectivamente, tal y como le habían predicho había acabado casándose con su madre.

La verdad era demasiado despiadada... Yocasta se suicidó al comprender que su marido era en realidad su hijo perdido y sus hijos Eteocles y Polinices lo maldijeron de por vida. Sólo Antígona se queda con él hasta que muere de viejo. Viejo y ciego desde aquel fatídico día, pues al enterarse de la verdad, Edipo se quita los ojos con un broche del vestido de Yocasta.



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