domingo, 6 de noviembre de 2016

La cruz del Diablo

Esta es una antigua leyenda de Cuenca la ciudad histórica, la cual nos relata la historia de un muchacho muy agraciado, de cierto nivel social por ser hijo del oidor de la villa. Su carisma y galantería atraía a todas las jóvenes de la ciudad, sin mucho esfuerzo de su parte.



Sin embargo la seducción de este joven sobrepasaba cualquier tipo de escrúpulos, siempre en búsqueda de obtener sus favores carnales que las jóvenes estaban dispuestas de compartir, al final el las dejaba de lado sin ningún tipo de remordimiento, mostrando su verdadera personalidad.

Sin embargo su florida conversación, dotes de oratoria, trato refinado y de mucho atractivo, era difícil de evadir o pasar por alto al menos a la mayoría de féminas por no decir todas, simplemente el joven era encantador.

Un día a la ciudad llego una bella forastera, su hermosura llamo la atención de los hombres que se cruzaban con ella, incluso las mujeres se prendaban de sus finos rasgos y su caminar coqueto. Su nombre era Diana, y mientras pasaban los días su fama iba en aumento, demás está decir que el joven mujeriego también se fijó en ella.

Cautivado por los encantos de la chica, el joven intento entablar conversación, de esta manera llegar a un tipo de relación para así poco a poco ganar una nueva conquista, tener a la mujer más codiciada de la ciudad.

Diana por su parte se dio cuenta de las intenciones del joven es por eso que rechazo todas las invitaciones que recibió de él, también ignoro los halagos y las galanterías sin miramientos. Aun así el joven no se daba por vencido, cada día inventaba nuevas tácticas de conquista sin embargo cada día recibía rotundas negativas.

Una mañana que justamente era la víspera de todos los santos, cuando el joven ya no sabía qué hacer, recibió una carta de la mujer que le quitaba el sueño, Diana y en ella lo citaba en la puerta de la ermita de las angustias. La carta terminaba diciendo que en esa noche de los difuntos ella seria suya.

No podría describir la emoción que tenía el joven, por fin su desesperación y los tortuosos meses que paso en su intento de conquista iba a llegar a su fin. Aunque esa noche comenzaron a escucharse truenos y la lluvia empezó, él fue rápidamente al lugar del encuentro.

Al llegar vio a Diana esperándole, vestida con hermosas prendas, que aumentaba el deseo del joven, llego a ella y comenzó a besarla en todos los lugares donde su blanca piel estaba expuesta, así la lujuria fue en aumento hasta que intento arrancar una parte del vestido.

Los truenos se escuchaban más fuertes y fieros, mientras que los jóvenes solo tenían pensamientos para la lujuria, así la mujer se levantó la falda y el joven no pudo más que ir por ese camino intentando desabrochar los chapines alto. Pero en ese momento en la oscuridad un rayo ilumina todo el panorama y así el joven ve que Diana en vez de pies tenía pezuñas. El joven eleva la mirada y ve que en vez de La hermosa mujer ante él estaba el mismo Diablo el cual se carcajeaba al ver la expresión del joven.

El joven se arrastró asustado lo más rápido que pudo intentando gritar y alejarse hasta que alcanzo la cruz que había en la puerta de la ermita, así se abrazó a ella esperando que su Dios lo salvara de la bestia que lo había engañado. El Diablo lo persiguió y justo en el momento que este abrazaba la cruz, la bestia le propino un zarpazo que rozo su hombro y que araño parte de la piedra de la cruz.

El joven sintió el dolor pero siguió aferrado, lentamente fue abriendo los ojos para darse cuenta que estaba solo, sin embargo vio la marca que había quedado en la piedra de la ermita. Aun en la actualidad quienes van a la ciudad de Cuenca, pueden ver la marca en la piedra de la cruz en la ermita de Cuenca, la que también se le conoce como la cruz del Diablo.


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