jueves, 24 de noviembre de 2016

Los colosos creadores de Tierra del Fuego

Esta es un antiguo mito Ona o Selknam sobre la creación del mundo, un pueblo de la difícil y peligrosa Tierra del Fuego que describe con detalles sobre quienes fueron los principales personajes que transformaron el mundo como lo vemos ahora, al menos en sus historias, veamos más de este antiguo pasaje en su cultura.



Antiguamente, la tierra era muy joven y sobre ella no existía nada, solo era una inmensa pampa desolada. Temakuel el padre del universo, mando a su hijo Kenós, un enorme coloso de unos treinta y ocho metros de altura a la tierra para que le diera forma y la llene de vida a toda la superficie del mundo.

Kenós al pisar por primera vez vio una gran desolación y él estaba en medio de ella, entonces supo que necesitaría alguien para compartir y entretenerse, dirigió su vista al cielo. Temakuel que lo observaba sintió su lamento entonces le imbuyo de otro poder, la capacidad de crear otros dioses del mismo nivel que Kenós, grandes y semejantes.

Kénos se puso manos a la obra, asi pronto contó con tres hermanos, colosos grandes como el, llamados Cooj, Cenuque y Taiyín. Los cuatro recorrieron toda la pampa de arriba abajo poniendo montañas donde no existían, llenándola de blanca nieve en sus cumbres, poniendo verdes bosques en sus bases, creando animales grandes al igual que pequeños, los que salen de día y de noche, para que habiten todo lo creado.

Crearon nuevas plantas, entre ellas las que tienen raíces para afirmarse por si solas y aquellas que cuelgan largas y flotantes desde los árboles, así pues cada una de las criaturas que dan vida y forma a la tierra fueron establecidas por Kenós, Cenuque, Cóoj y Taiyín.

Pero esta no fue una labor sencilla, fueron largas travesías por distintos parajes junto a un gran esfuerzo en cada cambio y forma, pronto Kenós sintió el agotamiento en su cuerpo sintiendo por primera vez la sensación de la vejez en él, entonces llamó a sus tres hermanos para avisarles que había llegado su tiempo para morir. Les pidió que lo acompañaran al sur, pues es mirando al Sur la forma como muere un guerrero.

Al llegar al lugar elegido, les indico la forma como debían sepultarlo, a tres pisos bajo el suelo mirando al cielo a Temakuel. Vio a sus tres hermanos tristes, ancianos y cansados y les dijo: “todas las formas tienen su tiempo, esperen y verán”.

Sin embargo los hermanos que lo enterraron poco tiempo estuvieron tristes, pues a las tres semanas con gran alegría vieron como Kénos se paraba con sus propios pies. Así era el poder de estos colosos inmortales, podían volver a ser jóvenes después de un tiempo de muerte cuando llegaban a la vejez, así comprendieron algo más sobre la vida y la muerte de las cosas.

Muchos siglos vivieron estos gigantes de Tierra del Fuego transformando la enorme pampa original en el mundo que hoy conocemos, con sus millares de senderos y agregando miles de colores. Su tarea ya casi estaba terminada cuando en eso Cóoj que era el más enérgico y puro, se acercó a Kenós y le dijo: “amigo, nuevamente ha llegado mi hora de reposo, pero esta vez no deseo volver a renacer. Mi cuerpo está cansado y mi caspi anhela su sitio final junto a Temakuel nuestro creador”.

Kenós lo miro con tristeza pues sabía que su naturaleza inmortal no les permitía estar eternamente junto a Temakuel, pues ellos existían por toda la eternidad para cumplir y permanecer en la misión para El, y para seguir con sus obras de creación. Le dijo finalmente que el reposo de su caspi no estaría eternamente con Temakuel sino que solo encontraría su lugar definitivo aquí en la tierra o en el espacio cósmico de las estrellas siendo una más entre todas.

Cóoj lo escucho pero no supo que decir, tal vez porque supo que se había equivocado o porque no había comprendido el significado de ser inmortal, con el corazón lleno de tristeza se retiró a llorar su pena, camino hacia el este solitario derramando torrentes de lágrimas. Los gruesos goterones rodaron por sus pómulos y cayeron sobre la tierra cubriéndola de agua salada llena de amargura, esta agua no pudo ser secada rápidamente por el calor del sol y asi este llanto inundo profundas quebradas y valles en oriente, rebasando incluso los límites de las altas cumbres hundiéndolas.

Tanta fue su pena que cuando se detuvo para volver su mirada hacia el oeste y regresar con Kenós, no vio las tierras que había caminado en su peregrinar, estas lagrimas formaron grandes lagos en algunos lugares que después fueron llenados por el agua de las nieves y por glaciares que las congelaron cubriendo toda la superficie con una gran capa de hielo, se dio cuenta entonces como el norte se enojó con el sur y vio Cóoj el resultado de su último trabajo comprendiendo cual era el destino final de su caspi, entonces reciclando su cuerpo, beso por última vez la roca seca y se sumergió…


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